Los ventiladores más antiguos eran manuales, como el abano o el abanico. El modelo más común actualmente es eléctrico y consiste en un rodete con aspas que giran produciendo una diferencia de presiones. Entre sus aplicaciones, destacan las de hacer circular y renovar el aire en un lugar cerrado para proporcionar oxígeno suficiente a los ocupantes y eliminar olores, principalmente en lugares cerrados; así como la de disminuir la resistencia de transmisión de calor por convección.
El ventilador doméstico, con motor eléctrico, fue inventado en 1882 por el estadounidense Schuyler S. Wheeler.
A medida que el tiempo avanzó, el ventilador se fue modificando y mejorando, hasta hoy en día que existen ventiladores sin aspas como los de Dyson, elegantes y silenciosos.

